4. Las inversiones y el riesgo

Hasta ahora, para elegir una inversión hemos tenido en cuenta exclusivamente criterios de rentabilidad, en base a la comparación de la misma con el coste del capital y a la elección de la inversión que representa una rentabilidad superior. Sin embargo, para seleccionar una inversión también debemos tener en cuenta la tasa de riesgo que implica. Si lo miramos desde ese punto de vista, a veces es mejor seleccionar una inversión menos rentable si la tasa de riesgo es muy alta.
Por ejemplo, una empresa quiere invertir una cierta cantidad de dinero y tiene dos alternativas: comprar bonos del Estado con una rentabilidad segura del 4%, o comprar acciones de una empresa que le ofrece una rentabilidad del 20% pero con el riesgo de perder un 30%. Si se tiene en cuenta el riesgo, puede resultar más beneficioso para la empresa invertir en bonos del Estado.
La selección de la mejor inversión ante un riesgo considerable dependerá del tipo de empresario. Algunos son más optimistas y les gusta correr riesgos; otros son más pesimistas y prefieren una rentabilidad segura aunque sea más baja.
Si se mide el riesgo con una tasa o prima de riesgo p, se puede comparar la rentabilidad de la inversión, r, con la suma del interés de mercado, i, más la prima de riesgo, p. Por tanto, para seleccionar una inversión, r ha de ser mayor que i+p.