¿Cómo financiar una carrera universitaria?

universidad granada

Sé que éste ya es el tercer post de hoy pero es que tenía varias cosillas interesantes pendientes 😀

Creo que con el revuelo que hay formado con el tema de las becas, esta artículo publicado en Actibva “viene como anillo al dedo”, así que lo copio y pego para que lo leáis:

Es habitual que todo el mundo se llene la boca diciendo que la formación personal o de su familia es una prioridad. No os dejeis engañar, y como hace la polícia seguid la pasta. ¿Verdaderamente dedican recursos financieros, verdaderamente se preocupan por tenerlos disponibles para acometerla? No tantos, aunque quizás sea por desconocimiento. Hoy vamos a subsanar esas lagunas explicando cómo financiar una carrera universitaria.

Hablamos de una carrera universitaria por ser un hito que se puede marcar a largo plazo, por la importancia que se le ha concedido tradicionalmente, por ser piedra angular de muchas posibilidades profesionales, y debido a que todo apunta a que cada vez el coste que deberemos pagar por una enseñanza de calidad será superior.

Nacido para estudiar

¿Os acordáis de nuestro post dedicado a los trucos matemáticos? Os hablábamos de la regla del 72, una manera simple de calcular cuanto tiempo nos lleva duplicar un capital gracias al interés compuesto, a la capitalización de los rendimientos, dado un rendimiento estimado o comprometido.

El interés compuesto es un arma muy poderosa, especialmente si va acompañada de rentabilidades adecuadas. Pero para poder optar a mayores rentabilidades y para que el interés compuesto despliegue todos su efectos es fundamental una variable, el tiempo.

Es por ello que es muy loable lo que hacen algunos padres y es empezar a preparar los fondos para mandar a su hijo a la universidad dessde la más tierna infancia, incluso desde el nacimiento.

Para ello, y superando las típicas cuentas de ahorro infantil que pasan a ser un elemento de recaudación transitorio, establecen planes de ahorro sistemático, que se acaban materializando en suscripciones de fondos de inversión, compras de valores, etc…aunque hay una opción menos empleada y que puede resultar especialmente útil.

Los seguros de vida, el gran tapado

Una de las posibilidades más interesantes suelen ser los seguros de vida, más concretamente los de ahorro, de prima única o periódica. Son herramientas ideales para largos plazos como los que estamos acometiendo, con rentabilidades construidas sobre títulos de renta fija y que nos pueden ofrecer grandes ventajas.

Admiten plazos de 15, 18 o 20 años, cosa que otros muchos productos no hacen, casando nuestro horizonte temporal (la universidad de nuestros hijos) con el del producto financiero. Y de esta manera podremos encontrar rentabilidades más interesantes.

Por otro lado suelen ser flexibles, permitiendo rescates anticipados si bien si es en los primeros años la penalización suele ser fuerte.

Pero los aspectos más atractivos suelen consistir en un trato fiscal beneficioso y en el hecho de que se pueden contratar elevadas indemnizaciones para el caso de muerte del tomador, es decir, los padres habitualmente. De esta manera, si fallecemos antes de que nos haya dado tiempo a formar un capital para nuestro hijo por la vía de las aportaciones y los rendimientos este se obtendrá por la indemnización:

¿Y si no hemos ahorrado?

Lo habitual es no haber hecho dicha planificación, y encontrarnos con la necesidad de buscar financiación justo en el momento previo. Aunque es la situación más socorrida vamos a recordar las distintas opciones, más allá de tirar de nuestros ingresos y saldos en dicho momento, de la autofinanciación que podamos tener llegado el momento.

– Becas: aquí se incluyen las becas públicas, de la Administración central, autonómicas o de otras, y también las privadas, bien de la propia universidad, bien de fundaciones privadas o empresas (bien abiertas a todo el publico en general bien para empleados vía convenio colectivo).

– Préstamos: generalmente otorgados por entidades financieras con convenio con el centro universitario, aunque también pueden ser ofrecidos directamente por las entidades a sus clientes. Importante el aspecto de la carencia a la hora de su devolución. Incluso algunos centros universitarios o fundaciones vinculadas cuentan con este tipo de financiación para sus estudiantes, y el ICO, organismo público ya ha tenido experiencias al respecto en los postgrados y parece que se están estudiando opciones similares.

En cualquier caso, tal y como recomendábamos al principio, lo mejor es empezar cuanto antes.

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