6. El estado del bienestar

Con el tiempo, las economías mixtas han dado paso a lo que se ha conocido como el estado del bienestar, donde el Estado se ha encargado de proteger a los individuos de determinadas contingencias (como enfermar, perder el empleo, envejecer) y garantizarnos un nivel de vida digno.

El estado del bienestar se basa en el principio de solidaridad. Este principio implica que se produce una solidaridad entre los ciudadanos en función de su renta, de manera que se presta ayuda a los que se encuentran en situación de necesidad, por ejemplo, hay solidaridad entre los que aportan más dinero y los que menos, entre los que nunca están enfermos y los que sí lo están, entre las generaciones presentes y las que ya han dejado de trabajar por edad, entre los que tienen trabajo y los que lo han perdido y entre los que pagan impuestos y los que no tienen recursos y no han cotizado lo suficiente.

Los pilares sobre los que se asienta son los seguros públicos que cubren estos riesgos: seguro sanitario, seguro de desempleo y el sistema de pensiones. Posteriormente se ha añadido un cuarto que cubre las situaciones de dependencia en las que nos podemos encontrar. La educación, por su papel fundamental de igualadora de oportunidades, se suele incluir también, aunque estrictamente no cubre ningún riesgo.

Sin embargo, aunque durante décadas ha funcionado bien, hoy en día se enfrenta a una gran cantidad de retos, como el elevado déficit público[1] que genera, lo que ha llevado a un gran debate sobre cómo debe reformarse para que sea viable en el futuro. Aquí es donde enlazamos con el tema siguiente…


[1] El déficit público significa que lo gastos del Estado son mayores que son ingresos.

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