6. LOS TIPOS DE MERCADO
Dependiendo de las características y condiciones del mercado, las empresas pueden tener capacidad influir en el precio. Esto nos lleva a dos grandes tipos de mercados.
A, COMPETENCIA PERFECTA
La competencia perfecta es un tipo de mercado teórico que se basa en los siguientes supuestos: hay un gran número de oferentes (y de demandantes), las empresas son precio- aceptantes, los productos son homogéneos, hay libertad de entrada y salida y hay transparencia en el mercado.
- Las empresas son precio-aceptantes. Muchas empresas compiten en el mercado y por tanto se enfrentan a un número significativo de competidores directos. Como cada empresa vende una proporción suficientemente pequeña de la producción total del mercado, sus decisiones no influyen en el precio del mercado, por tanto, se considera que son precio-aceptantes. Este supuesto se aplica tanto a los consumidores como a las empresas.
- Homogeneidad del producto, es decir, los productos son idénticos o presentan unas características muy similares. En este caso, los productos son sustitutivos perfectos, por lo que ninguna empresa puede cobrar un precio superior al de otras sin perder negocio.
- Libertad de entrada y salida. Significa que no hay un coste especial que haga difícil para una nueva empresa entrar en un mercado, o salir si no puede obtener beneficios. Por tanto, los compradores pueden cambiar fácilmente de proveedor y los proveedores pueden entrar o salir fácilmente del mercado.
- Transparencia en el mercado. Todos los participantes del mercado, compradores y vendedores, tienen pleno conocimiento de las condiciones generales en las que opera el mercado, disponiendo de información suficiente sobre las características de precio y calidad de los productos.
En la vida real no es posible encontrar mercados de este tipo, pero existen productos cuyos mercados reúnen condiciones similares a las expuestas como pueden ser las lonjas de pescado y los mercados de productos agrícolas.
B. COMPETENCIA IMPERFECTA
Los mercados que no cumplen todas las características que acabamos de describir funcionan en régimen de competencia imperfecta. Eso no significa que no se cumpla ninguna de esas características, basta con que no se cumpla una de ellas aunque el resto sí lo haga.
Las formas de mercado imperfectas son más útiles a la hora de explicar la realidad económica actual, ya que se dan con más frecuencia que el modelo idealizado de competencia perfecta.
La característica fundamental de los mercados de competencia imperfecta es que las empresas u oferentes tienen cierta capacidad para influir en el precio de mercado.
Existen tres tipos de mercados de competencia imperfecta: el monopolio, el oligopolio y la competencia monopolística.
El monopolio
El monopolio es un caso extremo en el que hay un único vendedor para todo el mercado. Esto se debe a la existencia de barreras de entrada que impiden que haya otros competidores, como son:
- Control de un factor productivo al que nadie más tiene acceso. Por ejemplo, en Almadén (Ciudad Real) existe uno de los pocos yacimientos de mercurio del mundo, el cual es explotado en exclusividad por el Estado español desde el año 1918.
- Patentes que dan derecho a producir un producto en exclusiva. Ejemplos de patentes universales españolas son los caramelos Chupa-Chups o la fregona.
- Monopolio natural, que hace que sea más rentable que solo haya una empresa. Por ejemplo, el suministro de agua potable.
- Ventaja en costes. Por ejemplo, Intel, que vende el 80% de los microprocesadores de los ordenadores personales, funciona en la práctica como un monopolio gracias a sus bajos costes.
Otras características del monopolio son:
- Al no haber competidores, la empresa puede subir el precio, ya que los consumidores no tienen otra opción. Por esta razón se dice que la empresa monopolista no es precio-aceptante.
- El producto que ofrece es homogéneo.
- No hay transparencia en la información.
Es interesante ver que el monopolio se puede dar en situaciones muy concretas. Por ejemplo, el agua en los aeropuertos, ya que al no poder pasarla por los controles, si tenemos sed nos vemos obligados a comprarla allí mismo. Los vendedores de agua de los aeropuertos aprovechan su situación de monopolio (no hay otra opción) y suben sus precios de manera considerable.
El oligopolio
En el oligopolio existe un reducido número de empresas que producen un bien similar. Cada empresa tiene un cierto poder de influencia sobre el precio y, al ser pocas, son muy interdependientes.

Los rasgos propios de este tipo de mercado son los siguientes:
- Existen pocas empresas. En general, suelen ser grandes empresas y cada una tiene un porcentaje significativo de cuota de mercado. Un caso particular de oligopolio es el duopolio, que se da cuando hay sólo dos oferentes.
- Todas ellas pueden influir sobre el precio de equilibrio.
- El producto puede ser homogéneo (petróleo) o diferenciado (automóviles).
- Existen importantes barreras de entrada como pueden ser, la gran inversión necesaria para acceder al mercado o los requisitos legales exigidos.
- No hay transparencia en la información.
Funcionamiento de los oligopolios
La actuación de cualquier oligopolista influye sobre los beneficios de sus competidores, ya que los esfuerzos comerciales por mejorar los resultados propios provocan el deterioro de los resultados ajenos.
Por ejemplo, hay pocas opciones para elegir una videoconsola o un refresco de cola. El efecto suele ser el mismo que el monopolio. Las empresas aprovechan la falta de alternativas de los clientes y suben el precio.

La competencia monopolística
La competencia monopolística ocurre cuando tenemos muchos vendedores que ofrecen un producto diferenciado.
Características:
- En él actúan muchas empresas. Aunque la cuota de mercado es relativamente pequeña comparada con el mercado total, es superior a la que tienen las empresas de competencia perfecta. La actuación individual de una empresa en el mercado de competencia monopolística puede influir en el precio.
- Diferenciación del producto. Los productos son similares pues satisfacen la misma necesidad, pero no son sustitutivos perfectos los unos de los otros, ya que hay diferentes calidades, diseños, marcas,…
Cuanto mayor es la capacidad de una empresa para diferenciar su producto del resto, mayor será el precio que estén dispuestos a pagar por él los clientes, al ajustarse más a sus necesidades. Si lo logran, su funcionamiento será similar al de un pequeño monopolista y su capacidad para influir sobre el precio (y fijarlo más alto) será muy grande; mientras que si no es así, se tendrán que conformar con fijar un precio más bajo.
- No hay transparencia en la información.
- Hay libertad de entrada (salvo por esa diferenciación de productos) y de salida.
Por ejemplo, el mercado de los perfumes o la comida rápida.
