5. ¿FUNCIONAN TODOS LOS MERCADOS IGUAL? ¡NO!

Acabamos de ver cómo los precios se fijan en el mercado y cómo se llegará a un precio que asegure que llegar a un equilibrio donde la cantidad que se desea comprar coincide con la que se desea vender. ¿Podemos decir entonces que todos los mercados funcionan igual? Lo cierto es que no y la clave es que a veces las empresas pueden influir en este precio y subirlo por encima del equilibrio para así obtener más beneficios.

Los elementos que condicionan los mercados son:

  • Número de empresas del mercado. Hay algunos mercados en los que hay muchos vendedores (como las panaderías). En estos mercados es más difícil que las empresas suban los precios ya que los consumidores tienen muchas alternativas para poder comprar el producto más barato. Pero hay otros mercados en los que operan pocas empresas, como el caso de las compañías de telefonía móvil o las gasolineras en los que como normal general, éstas podrán subir los precios. Incluso hay casos en los que una única empresa abastece a todo el mercado, es lo que sucede por ejemplo con la recogida de basura o el suministro de agua, solo hay una empresa que se encarga de hacerlo.
  • La diferenciación de los bienes producidos. Cuando los bienes producidos por las empresas los percibimos como iguales, decimos que son homogéneos. Por ejemplo, es complicado diferenciar los tomates de una frutería u otra, o la sal de una marca u otra. Por el contrario, cuando es posible diferenciar los productos de una empresa (por la calidad, la marca, las prestaciones, el servicio postventa,…), decimos que los bienes son diferenciados. Por ejemplo, podemos diferenciar sin problema un coche Mercedes, un BMW, un Renault o un Seat e incluso dentro de cada marca, hay varios modelos. El mercado de coches es, por tanto, un mercado de bienes diferenciados. Cuando percibimos un producto como muy diferente a los demás, estamos dispuestos a pagar una mayor cantidad de dinero, por lo que las empresas aprovechan para subir los precios. Es lo que ocurre con el iPhone o con Coca-cola.
  • Existencia de barreras de entrada al mercado. En algunos mercados las empresas pueden entrar a competir libremente en el mercado (cualquiera puede, por ejemplo, montar una panadería o una tienda de ropa). En otros mercados es muy difícil que nuevas empresas entren al mercado debido a que los nuevos competidores no tienen la tecnología necesaria (por ejemplo, es complicado entrar a competir con ordenadores tan desarrollados como HP o Lenovo). O se necesitan licencias legales para entrar a competir (por ejemplo, en España es necesario una licencia para tener un taxi, abrir una farmacia, un estanco, una administración de loterías). O se requiere una gran inversión para hacerlo, como es el caso de las compañías de seguros y la banca,… En los mercados donde hay barreras que impiden a las empresas entrar a competir, las alternativas se reducen para los consumidores y las empresas aprovechan para subir los precios.
  • Existencia de información perfecta. Hay información perfecta cuando todos los compradores y vendedores disponen de suficiente información sobre el precio y la calidad de los productos. De no ser así, se habla de información asimétrica o de falta de transparencia en el mercado. Esto ocurre en el mercado eléctrico, un mercado en el que es muy complicado entender la factura de la luz, algo que aprovechan las empresas para subir los precios. Otro ejemplo son los coches de segunda mano, en el que solo el vendedor sabe realmente el estado del coche que está vendiendo.

En conclusión, las empresas tienen más capacidad para aumentar los precios si:

  1. Hay un menor número de vendedores en el mercado.
  2. Los productos son más diferenciados.
  3. Hay barreras que impiden la entrada de competidores.
  4. Hay poca información en el mercado.

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