4. El estado del bienestar

El Estado del Bienestar supone que el Estado modifica las fuerzas del mercado para proteger a los individuos de determinadas contingencias y garantizarles un nivel de vida digno.

El Estado del Bienestar surgió en Europa occidental para tratar de erradicar la pobreza tras la 2ª Guerra Mundial, ofreciendo a los ciudadanos prestaciones mínimas en educación, sanidad, salario mínimo, pensiones, cobertura de desempleo, etc. Logró una convivencia difícil de alcanzar y evitó el contagio de las ideas comunistas que regían Europa del Este.

 

A. LOS BENEFICIARIOS DEL ESTADO DEL BIENESTAR

El gasto social tiene tres tipos de destinatarios:

  • En un primer grupo están los gastos por prestaciones de carácter contributivo. Sus beneficiarios son aquellos que han contribuido previamente con sus cotizaciones a la Seguridad Social durante un determinado periodo de tiempo. En este grupo están las pensiones contributivas, la prestación por desempleo o por incapacidad laboral. En conjunto, suponen más de la mitad del gasto social, debido sobre todo al importante peso de las pensiones.
  • El segundo grupo de gastos está formado por las prestaciones de carácter universal, como educación y sanidad, dirigidas a toda la población y que sólo requieren que el beneficiario las solicite.
  • El tercer grupo de gastos es el de las prestaciones de carácter compensatorio destinadas a los colectivos sin recursos o con unos recursos muy escasos. Aunque no es comparable a los dos anteriores, es el tipo de gasto que incide más en la equidad, por sus funciones de asistencia social hacia los sectores más desfavorecidos.

Son ejemplos de este tipo de gastos los salarios de garantía para quienes no tienen derecho a la prestación por desempleo, las pensiones no contributivas, las viviendas de protección oficial (VPO), los servicios sociales para personas dependientes, etc. Sus beneficiarios son, básicamente, los que están por debajo del umbral de la pobreza[1].

B. EL PRESENTE DEL ESTADO DEL BIENESTAR

Aunque el Estado del Bienestar se ha convertido en un elemento clave de la cultura europea y ha caracterizado un modelo de crecimiento a largo plazo, en fechas recientes, algunos han empezado a cuestionar si no se habrá convertido en una rémora para el futuro por estar provocando elevados déficits públicos y aumento del desempleo.

  • Elevados déficits públicos.

El Estado del Bienestar se financia con las contribuciones a la Seguridad Social de empresarios y trabajadores y los impuestos del sistema tributario. Contando con estos ingresos se prevé que serán insuficientes para financiar el Estado del Bienestar en el futuro debido al rápido proceso de envejecimiento de la población (por el aumento de la esperanza de vida y la baja tasa de natalidad), que plantea un doble problema.

–          El primero es el aumento de la tasa de dependencia[2]. En España, se estima que la tasa de dependencia pasará del 0´25 en 2003 al 0´66 en 2050, por encima de la media europea. Si se cumplen estas previsiones aumentará el gasto social por el incremento de las pensiones, que pasarán del 10% del PIB en 2004 al 15´7% en 2050.

–          El segundo problema es el aumento de las necesidades sanitarias, porque cuanto más tiempo vivan las personas, más servicios sanitarios y de apoyo a personas dependientes se necesitarán.

  • Aumento del desempleo.

Otro problema que afecta al Estado del Bienestar es la competencia de los países del sudeste asiático, del este europeo y de algunos países del norte de África. Con costes salariales muy inferiores a los europeos, escasas normas medioambientales, reducidos sistemas de protección y unos mercados laborales muy poco regulados, se señala que estos países pueden estar ejerciendo un dumping social que atrae capitales e industrias por su barata mano de obra. En consecuencia, sus productos invaden los mercados internacionales, desplazando entre otros a los europeos y contribuyendo a elevar el desempleo en los países de la Unión Europea.

Esta situación se agrava, según algunos economistas, por la existencia de los subsidios de desempleo, que desincentivan la búsqueda de un nuevo trabajo o bien la realización de los mismos sin declararlos.

C. EL FUTURO DEL ESTADO DEL BIENESTAR

Por las razones que acabamos de describir, en los últimos años, la mayoría de los gobiernos europeos han impulsado medidas para reformar el Estado del Bienestar, medidas que principalmente van dirigidas a reducir el gasto público. Entre otras podemos destacar:

  • Mayor control del gasto público. Reducir los gastos al tiempo que se aumentan los ingresos no es una preocupación exclusiva del sector público, pero un Estado que gasta más de lo que ingresa ve muy limitadas sus posibilidades de favorecer el crecimiento económico del país, puesto que dispone de poco dinero para invertir o está obligado al pago de deudas de años pasados.
  • Flexibilización del mercado laboral. La flexibilidad laboral es la facilidad del mercado de trabajo para adaptarse a las contingencias de la economía. Para lograrla se toman medidas como abaratar los despidos en los contratos indefinidos o facilitar la movilidad geográfica, a fin de reducir los costes salariales. De esta forma, a las empresas les resulta más sencillo adaptarse a la coyuntura económica. Esta política tiene sus partidarios y detractores: los empresarios opinan que al reducir costes aumentará su eficiencia productiva y así crearán más puestos de trabajo. En cambio, los trabajadores creen que esta política otorga demasiado poder a los empresarios y que la aprovecharán para aumentar sus beneficios y no para crear más empleo.
  • Control de la inflación. Si los precios crecen desmesuradamente cada año, la economía se vuelve inestable porque las personas pierden poder adquisitivo, suben los costes de producción y las empresas pierden competitividad. Además, la inflación genera incertidumbre: es muy difícil realizar previsiones o inversiones si no se sabe cuál será el coste de la vida el próximo mes.
  • Privatización de las empresas públicas. Libre competencia significa competir en igualdad de condiciones sin que ninguna empresa tenga ventaja sobre otras, de tal forma que sean los consumidores, a través del mercado, quienes premien a la que mejor satisfaga sus necesidades. Las empresas amparadas por el sector público gozan de una serie de beneficios y ventajas de las que no disfrutan otras, muchas veces en régimen de monopolio. En el marco de la UE, la existencia de este tipo de empresas es incompatible con el funcionamiento de un mercado multinacional pensado para beneficiar a los consumidores de sus países integrantes.


[1] Desde el punto de vista económico, una persona es pobre o está bajo el umbral de la pobreza cuando sus ingresos son inferiores al 50% de la renta por habitante de la sociedad en la que vive. Según los últimos datos publicados por el INE, en España en 2007 este umbral se situaba en 6860 € al año.

 

[2] Tasa de dependencia = cociente entre la población mayor de 65 años y la población entre 15 y 64 años.

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