1. El mercado de trabajo

A. LA OFERTA Y DEMANDA DE TRABAJO

El mercado de trabajo es el mercado donde se intercambia el factor productivo trabajo[1]. En este mercado, el papel de las empresas y de las economías domésticas es al contrario del que tienen en los mercados de bienes y servicios. En el mercado de bienes, como el de los televisores, los bienes los ofertan las empresas y los demandan las familias; sin embargo, en el mercado de trabajo, son las empresas las que demandan trabajadores y las familias las que ofrecen su trabajo.

Supondremos, en principio, que se trata de un mercado de competencia perfecta (veremos más adelante sus imperfecciones), es decir, un mercado en el que ni trabajadores ni empresarios tienen suficiente poder para influir en el salario, los empleos o puestos de trabajo son muy similares y no existen barreras para cambiar de trabajo. En este mercado ideal, las características de la oferta y la demanda serían las siguientes:

La oferta de trabajo. La cantidad de trabajo que se ofrece en una economía depende de:

  • El volumen de población activa. Cuanto mayor sea ésta, mayor será la oferta de trabajo.
  • El número de horas que cada persona esté dispuesto a trabajar, lo que dependerá entre otros factores, del salario[2] percibido. Los trabajadores ofrecen su trabajo a las empresas a cambio de un salario y, mientras trabajan, renuncian a realizar otras actividades (ocio, limpiar la casa, cuidado de familiares,…). Si aumentan los salarios, las personas estarán más motivadas a trabajar más; sucede al revés cuando los salarios disminuyen. Por tanto, la curva de oferta de trabajo en función del salario es creciente. No obstante, cuando los salarios son lo suficientemente altos, muchas personas prefieren trabajar menos y ganar menos y, a cambio, disponer de más tiempo libre.

La demanda de trabajo. Las empresas necesitan trabajadores para poder desarrollar su actividad. Normalmente, los empresarios estarán dispuestos a contratar nuevos empleados siempre que los ingresos conseguidos gracias a su labor sean mayores que el salario que les tiene que pagar. Es decir, que la demanda va a depender fundamentalmente del salario y de la productividad de los trabajadores. Si los salarios aumentan, las empresas reducirán la demanda de trabajo, ya que resulta más caro contratar. Por ello, la curva de demanda de trabajo en función del salario es decreciente.

Como se observa en el gráfico, la curva de demanda de trabajo refleja el número de trabajadores que las empresas están dispuestas a contratar para cada salario. La curva de oferta nos señala cuántas personas están dispuestas a trabajar para cada salario. El punto de equilibrio es aquel en el que ambas curvas se cortan; a ese nivel de salarios la cantidad de trabajadores dispuestos a trabajar coincide con la cantidad que los empresarios desean contratar.


[1] Trabajo: aportación, tanto física como intelectual, que realiza el ser humano para contribuir a la producción de bienes y servicios.

[2] Salario: Remuneración que reciben los trabajadores por su aportación a la producción.

B. DINÁMICA DEL MERCADO DE TRABAJO

El mercado de trabajo es muy complejo y no se explica simplemente por el libre juego de la oferta y la demanda. De su análisis se derivan bastantes interrogantes: ¿por qué se les paga tanto a los deportistas de élite?, ¿por qué generalmente las mujeres cobran salarios inferiores a los hombres?, ¿qué ocurre con los salarios si aumenta la productividad?

El salario que están dispuestos a pagar los empresarios depende, en parte, de lo que los trabajadores aporten a la producción, es decir, de su productividad marginal o rendimiento. Y el rendimiento del factor trabajo (como vimos en la unidad 5), disminuye a medida que se incrementa la cantidad de trabajo si se mantienen los demás factores fijos.

Vamos a estudiar la relación entre la productividad marginal, nº óptimo de trabajadores y salarios a partir de un ejemplo: “¿CUÁNTOS TRABAJADORES CONVIENE CONTRATAR?”

El dueño de una autoescuela podría pensar que cuantos más profesores contrate, más clases se darán y, por tanto, más ingresos obtendrá. Pero como dispone de un nº limitado de coches, cada nuevo profesor que contrate podrá dar menos clases de conducir, ya que los coches disponibles tienen que repartirse entre más profesores. En la tabla aparecen los ingresos que se obtendrían en función del número de profesores contratados, suponiendo que las clases se cobrasen a 20 € la hora.

Como se observa, con un único profesor los ingresos son de  160 € diarios. Si añadimos un segundo profesor, los ingresos aumentan en 140 €; un tercero los aumenta en 120; un cuarto en 100, etc. Con cada nuevo profesor contratado, los ingresos aumentan, pero estos aumentos son cada vez menores, es decir, cada nuevo trabajador es menos productivo que el anterior (aporta menos ingresos).

¿Cuántos profesores deberían contratarse? Depende del salario que haya que pagarles diariamente. Si el salario es de 160 € o menos, sólo se podrá contratar un trabajador. Para un salario de 140 o menos, se podrán contratar dos y así sucesivamente. De este modo, la curva de ingreso marginal es al mismo tiempo la curva de demanda de trabajo de la empresa porque nos indica, para cada nivel de salarios, cuántos trabajadores se contratan.

 

Por su parte, la curva de oferta del trabajo en función del salario es creciente. A medida que aumentan los salarios, habrá más trabajadores dispuestos a trabajar, tal como se observa en el gráfico. El salario de equilibrio (según la oferta y la demanda) es de 100 € al día. Por tanto, con estos datos se deberían contratar cuatro profesores, porque al contratar un quinto, su salario sería superior a la productividad marginal o a los ingresos que aportase.

En resumen, mientras el valor de la producción que añade el nuevo trabajador sea superior a su salario, la empresa estará interesada en contratarle, porque aumentará su beneficio. Pero a partir del momento en que el salario supere ese valor, dejará de interesarle su contratación.

Los salarios y la mejora de la productividad

Un aumento de la productividad del factor trabajo traslada la curva de demanda a la derecha, repercutiendo en una mejora de los salarios de equilibrio y en un aumento de la demanda de los trabajadores. Es decir,  si los empresarios consiguen producir más en el mismo tiempo, los empresarios estarán dispuestos a pagar más por su trabajo.

Es importante señalar que la productividad del factor trabajo no depende sólo del capital humano (formación y experiencia), sino también de la calidad de los bienes de producción disponibles y de los avances tecnológicos. Una mejor formación de los trabajadores, junto con la mejora de los equipos productivos y el progreso tecnológico, ha posibilitado un enorme impulso a la productividad del trabajo en los países desarrollados  en las últimas décadas.

La mejora de la productividad explica los elevados salarios de los trabajadores de los países ricos frente a los de otros países en los que esos avances no se han producido y en los que el nivel general de salarios está muy por debajo.

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Comments
2 Responses to “1. El mercado de trabajo”
  1. Laura. dice:

    Buenísimo!

  2. Jess dice:

    Perfecto análisis! Como en ninguna otra página!

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