2. Apartado A: Los objetivos de las empresas

El objetivo primordial de las empresas es el de obtener los máximos beneficios posibles (Beneficio = Ingresos – Costes). Sin embargo, en un entorno globalizado sujeto a continuos cambios como el actual, en el que existe una enorme competitividad, las empresas no se pueden conformar únicamente con lograr esta finalidad, sino que han de perseguir otros objetivos entre los que destacan los siguientes:

  • Estabilidad y adaptación al entorno. Si la empresa quiere crecer o simplemente sobrevivir en el mercado en el que opera, debe estar preparada para afrontar los cambios que puedan producirse en el marco donde desarrolla su actividad.
  • Crecimiento. Las empresas buscan la fidelidad de sus clientes en los mercados en los que ya opera antes de expandirse a otras zonas geográficas o a otros ámbitos de negocio. No obstante, el crecimiento es la tendencia natural de cualquier empresa. Así, empresas como Telefónica o Inditex, tuvieron en primer lugar que estabilizarse en el mercado nacional para, posteriormente, dar el salto internacional, es decir, vender sus productos en el extranjero.
  • Responsabilidad social. Cada vez en mayor medida, las empresas están incorporando objetivos en cuanto a responsabilidad social y ética hacia los colectivos con los que se relacionan directamente (propietarios, trabajadores, clientes, proveedores, sector público, sindicatos, etc.), hacia la sociedad y hacia el medio ambiente en el que desarrollan su actividad. En este sentido, las empresas no solo generan beneficios individuales y sociales cuando operan, también producen una serie de costes sociales, como la contaminación del aire y del agua, la alteración del equilibrio ecológico, el agotamiento de los recursos no renovables, los accidentes laborales y el desempleo. Por este motivo la sociedad exige cada vez más a las empresas que asuman su responsabilidad social, es decir, que asuman estos costes sociales[1] en lugar de trasladarlos a la comunidad, aunque este hecho suponga una disminución de sus beneficios a corto plazo. La manifestación de esta mayor sensibilidad y preocupación social por parte de las empresas se centra, en primer lugar, en el ámbito socioeconómico, generando empleo y riqueza en las zonas donde se localizan. En este sentido, no sólo se ven favorecidas las personas que forman parte de ellas, sino que con frecuencia las grandes multinacionales realizan actividades de subcontratación en la zona donde operan, de manera que sus efectos positivos sobre el empleo y la riqueza de ese lugar se ven incrementados. En el ámbito extraeconómico, por su parte, es importante mantener una actitud respetuosa hacia el medio ambiente, generando un clima de confianza, motivación y participación entre los trabajadores e incrementando la credibilidad y confianza de los clientes y consumidores hacia la empresa.

 


[1] Costes sociales: Pérdidas directas o indirectas soportadas por terceros como resultado de las actividades de la empresa.

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