1. Los factores de producción

Los factores de producción son los recursos necesarios para producir bienes y servicios. Aunque la diversidad de recursos es muy grande se suelen clasificar en tres grandes grupos: tierra, trabajo y capital. No obstante, cada vez son más los autores que incluyen en esta clasificación un cuarto factor, el empresario.

Los recursos naturales. También conocido como el factor tierra, incluye todo lo que la naturaleza aporta al proceso productivo, es decir, la tierra que se cultiva o sobre la que construimos edificios, los minerales como el hierro y el cobre, los recursos energéticos como el petróleo que permiten desde calentar nuestros hogares hasta hacer que se muevan las máquinas y los coches. También el agua es un recurso natural, pues tanto en la agricultura como en muchas actividades industriales es un factor imprescindible. En definitiva, la característica que los define es que no han sido producidos por el ser humano. Dentro de ellos podemos distinguir dos tipos: renovables y no renovables.

  • Renovables: son aquellos que se pueden utilizar de manera reiterada en la producción siempre que se exploten de manera sostenible. Por ejemplo, la energía eólica, los bosques o un banco de peces.
  • No renovables: son aquellos que se agotan al emplearlos en el proceso productivo como el carbón, el petróleo, los yacimientos minerales, etc.

El trabajo se define como la actividad humana, física o intelectual, destinada a la producción de bienes o a la prestación de servicios a cambio de una remuneración. En Economía, es frecuente referirse al factor trabajo como capital humano ya que la educación, formación profesional y la experiencia, incrementan el rendimiento en el trabajo. Los gastos en educación y formación profesional suponen una inversión en capital ya que durante el periodo de aprendizaje y estudio hay un elemento implícito de espera que, sin embargo, contribuye a incrementar la capacidad productiva de los trabajadores.

El capital. Son bienes que no se destinan al consumo sino que se emplean para producir otros bienes. Por ejemplo, para cultivar cereales necesitaremos herramientas como arados o tractores; para fabricar un coche, una nave industrial, acero, plásticos, maquinaria…; para pintar un cuadro, pinceles, pinturas, un caballete, etc.

El empresario. Para que la actividad productiva se lleve  a cabo no basta con disponer de materias primas, de trabajadores y de capital. Es preciso saber organizar y gestionar dichos recursos para que la producción de bienes o la prestación de servicios se realice de forma eficaz. Esta labor recae sobre la figura del empresario, que debe intentar obtener el mayor provecho posible de los recursos de que dispone.

 

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